Y de repente llega un dia que te sentís un «poco viejo» cuando alguien que vive en tu misma casa te envia un Whats app preguntandote si queres ver una pelicula en vez de tocar la puerta de tu habitacion para preguntartelo.
Entonces empezás a hacer calculos y te das cuenta que llevas mas de la mitad de tu vida siendo mayor de edad. Te pasa que el viaje y la fiesta de egresados se sienten lejos pero a la vez los recuerdos se viven de cerca. Es entonces cuando empezás a recordar las canciones que bailabas en tu adolescencia y se te viene a la mente: Luis Miguel, Chayanne y Roxette.


También te sentís viejo cuando escuchas el nombre de “Beverly Hills” y automáticamente tu cerebro evoca la mejor serie que hubo para adolescentes en los 90s: “Beverly Hills 90210”. Esas ansias y entusiasmo que generaba esperar una semana para saber que pasaba con las idas y vueltas de Brandon y Kelly. Lo mas difícil era lograr que nadie use el televisor el dia de la transmision y por ultimo, que nadie te interrumpa, excepto en las propagandas (que tambien se usaban para ir al baño).
Te sentís viejo cuando queres contar anecdotas y tenes que pensar dos veces la decada en la que algo sucedio. Te parece que 1990 fue sólo hace 20 años y acabas dandote cuenta que no. Lo mismo te pasa cuaando usas la palabra “casette” en una frase y la persona que te escucha se ríe. O cuando para establecer un parametro de belleza pones como ejemplos a Claudia Schiffer o Brad Pitt; paso seguido te preguntas «Cuantos años tendran hoy Claudia Schiffer y Brad Pitt?»
Te sentís viejo cuando compras un televisor y no entendés el control remoto, o cómo hacer funcionar dispositivos inalambricos y acabas renegando de ellos diciendo «Era mas facil cuando solo enchufaba la video-casettera». Lo unico malo que podia pasar era que se corte la luz o se enganche la cinta del VHS.
Esta sintomatologia nostalgico-temporal empeora cuando nos damos cuenta que no hay manuales que digan cómo comprender el inmenso laberinto de la informática. Sin embargo, todos tenemos a mano a algun joven de la Generacion Z. Esos que andan por el mundo con el teléfono celular que parece una prolongacion de sus manos; andan por la vida impacientes e insaciables, reciben 50 estímulos a la vez pero solamente procesan 1 o 2. La constancia y planificacion no son su fuerte y cuando les preguntas algo siempre dan la misma respuesta “Búscalo en YouTube”.

Si bien vamos sintiendo que los años pasan cada vez más rápido, el «sentirse viejo» es algo totalmente subjetivo. Al fin y al cabo todos «acumulamos» años, pero estos no son lo importante sino «las experiencias» que poseemos. Eso no se encuentra en tutoriales.
Y llega un momento que «sentirte viejo» comienza a llenarte de orgullo, cuando podés sostener una conversación cara a cara, por minutos y hasta hora sin estar pendiente del teléfono celular, cuando valoras que un encuentro con 3 amigos pactado con anterioridad, es mucho más placentero que una video llamada o estar dentro de un grupo de WhatsApp con 30 personas que nunca interactuan.
Orgullo de sentirse viejo es saber leer la hora en un reloj de agujas y haber aprendido a hablar otro idioma sin la facilitacion de duolinguo o google. Es simplemente saber que había un mundo antes de internet.
Por último, esa nostalgia por el paso del tiempo trae consigo la necesidad de dar y recibir abrazos, de hacer un esfuerzo por perdonarnos, y aun sabiendo que todos tenemos defectos, aceptarnos.
Así es como de algo viejo nace algo nuevo. Lo que antes permitiamos contra nuestra voluntad, ahora se transforma en inadmisible y comenzamos a poner limites sanos. Nos damos cuenta que la libertad de eleccion es innegociable y el respeto una condición esencial.
