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Homeless

Central Park NYC

Una noche de otoño iba caminando de prisa por el Central Park de New York cuando de repente escucho que un hombre que yacía en el piso  (los conocidos “homeless”) me llama; no le presté atención porque pensé que me pediría dinero, seguí caminando y a los pocos segundos lo sentí parado a mi lado.

-Señorita no sabe que es peligroso caminar por aquí a estas horas porque dormimos nosotros?

Es verdad que no es recomendable pasearse por ciertas zonas del parque tarde por la noche pero también hay muchas leyendas urbanas sobre los homeless, que son simples personas que duermen allí por la noche y en el día van a comedores de la ciudad a alimentarse e inclusive trabajan. Por eso son “home-less” de lo que carecen es de un “techo u hogar”.

-Sí, sé que ustedes están aquí, y yo quería cortar camino para llegar a mi casa, también sé que no me van a hacer nada a lo sumo pedirme dinero, que no tengo. Lo siento, lo escuché decir “nosotros” pero veo que no ha quedado nadie mas alla de Ud…

-Los demás se han ido al nuevo “Shelter” que abrieron en el Bronx  porque está llegando el invierno. Yo quise quedarme. Este es mi hogar. Es mi lugar y aquí quiero morir aunque venga el invierno y la nieve. No me llevarán.

-Pero aquí va a pasar frio, y allí le darán una cama, estará con otras personas, dijo que prefiere morir?

-Sí, porque a la larga todos morimos y morimos solos. Entonces para alargar mi triste vida en un Shelter del Bronx junto a 30 hombres más como yo, prefiero quedarme aquí con mis mantas y si muero el mes que viene con las nevadas, me enterraran en donde en condado le plazca o que me tiren al Hudson!  Llevo 20 años viviendo en la calle, tengo hijos pero crecieron, les di educación pero hoy se olvidaron de mí. Ya no me queda nada por vivir. Moriré en este lugar que me albergó miles de noches.

Le deje un paquete de galletas que llevaba en la mochila y me despedí. Tres días después, una tarde pasando por el mismo lugar veo unos hombres vestidos de enfermeros que estaban cargando un cuerpo en una ambulancia, que parecía el de un homeless. Me acerco a los ellos y les pido verlo. Era él, había muerto. La noche anterior había nevado, 15° bajo cero. Les digo:

-Hace 3 noches lo vi y le aconsejé ir al Nuevo Shelter del Bronx pero me dijo que prefería quedarse aquí y morir solo, que no tenía motivos para vivir.

Y los enfermeros que eran de la morgue judicial y estaban acostumbrados a oír las historias de los homeless de la ciudad, entre tantas de las cosas que hacían cuando buscaban un cuerpo era apostar cual sería el siguiente, acabaron contándome la historia de Bill Knight, ese era el nombre del hombre que me había cruzado hacia 3 días.

Bill había sido un exitoso corredor de bolsa hace 30 años, ganaba fortunas, hacia negocios millonarios, era el mas conocido en Wall Street, tenía su mujer y sus hijos y vivía en el Uptown  Manhattan. Más o menos a la edad de 45 años, con sus hijos ya en la Universidad, Bill hizo un negocio a espaldas de su socio. Terminó en una estafa. Hubo un gran escándalo y Bill se quedó sin nada, tanto él y su familia. Su mujer lo dejó y los hijos terminaron la universidad gracias a que les otorgaron una beca. Obviamente la reputación de Bill fue devastada y nunca más consiguió trabajo. Pero el enfermero que había mantenido charlas con Bill en alguna oportunidad que había ido a buscar a otro homeless dice que Bill le había enseñado algo sobre la vida: que no se arrepentía de nada de lo que había hecho, de haber estafado a su socio, de que la mujer lo haya dejado, de que sus hijos tuviesen que rebuscárselas solos para salir adelante, de quedarse viviendo en la calle y más. Sino que viendo que llegaba el final de su vida se arrepentía de cosas que NO había hecho por haber estado pendiente de otras. Mientras fue un hombre con poder y tuvo oportunidades, se dedicó a trabajar y generar más y más, estaba con sus hijos si, vacacionaban, pero a su mujer no la hacía feliz y nunca accedió  cuando ella le pedía el divorcio porque tenía que mantener las apariencias. Se privó el de ser feliz y privó a su mujer, hasta el día que por no haber actuado correctamente a tiempo con su socio, por no haber sido sincero ni con este ni consigo mismo cometió un error y su vida se desmoronó. A esa altura, todo estaba perdido para Bill. Esos son los momentos donde no hay vuelta atrás.

Lo que hablaba Bill con el Enfermero  es la verdad más grande en la vida, el arrepentirse de haber hecho algo no conduce a nada. Si el resultado no fue el esperado a lo sumo quedará la lección para una próxima vez. No repetir el error, o en caso de repetirlo estar bajo advertencia de lo que sucederá. Así fue que entendí porque Bill dijo que quería morir, él no se arrepentía de lo que había hecho, es mas todos los que lo rodeaban habían seguido con sus vidas; era él el que estaba solo hacía 20 años y sí, se arrepentía de oportunidades que dejó pasar y ya no estaba a tiempo de remediar. Por eso mismo es importante al momento de tomar una decisión y dudamos sobre hacer algo, si luego nos arrepentiremos o no. Si ante la duda NO lo hacemos, será más caro el precio que pagaremos, pero si dudamos y procedemos,  o bien lo logramos o el costo habrá sido menor, porque no moriremos con la incertidumbre. No moriremos solos. Físicamente sí, solos porque se nace y se muere solo. Son las únicas dos cosas que no podemos hacer de a dos en compañía de otro ser humano. La diferencia entre el nacer y el morir es que nacemos solos pero somos la tabula rasa, cuando partimos el cuerpo se va solo pero si cumplimos todos nuestros anhelos y no quedaron pendientes, nos vamos completos y en paz.

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