
Ayer me crucé con un post que decía: “¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?” ¿Que loco no? Hacemos tantas cosas en un día y no nos detenemos a pensar cuales son rutinas o cuales son cosas que estamos “haciendo por primera vez”. Algunas tal vez se conviertan en algo cotidiano, otras no, otras serán por única vez.
Sucede que recordamos los acontecimientos según su carga emocional. Un actor de trayectoria probablemente no recuerde cada una de las interpretaciones que realizó pero sin duda recordará la primera vez que pisó un escenario en su vida y lo contará con lujo de detalles, porque eso que sintió fue lo que lo llevó a ser actor; eso sucede con los que somos “apasionados” de las cosas y los que tenemos vocación por lo que hacemos. Vivir la vida con intensidad le da otro matiz, en realidad así como hay una primera vez, nunca sabemos cuándo será la última vez que haremos algo. Podemos decir que nunca más haremos tal o cual cosa, o no volveremos a tal lugar o no mentiremos pero, a veces las cosas no salen como queremos, y acabamos al igual que la Oca, en la casilla de “inicio” nuevamente.
Todo es experiencia, allí radica la importancia de “La primera vez”. No importa cuántas veces repitamos algo siempre hubo una primera vez; desde los primeros pasos cuando niños, la primera vez que izamos la bandera, o el primer viaje solo en transporte público (que marca un “soy grande viajo solo/a en bondi”). Luego el primer beso, que nunca cumple las expectativas (al día de hoy no encuentro alguien que me diga que su primer beso fue tal cual lo que había imaginado), el primer trabajo y así millones de situaciones.
Pero ¿por qué damos notabilidad a las cosas cuando ya pasaron? Y hay tantas de ellas que no valoramos cuando están transcurriendo. Tantas veces en la mente se esconden deseos de “primeras veces” que querríamos experimentar en el día a día y no lo hacemos. ¿Y por qué? ¿Miedo? ¿A veces porque nos dicen que las cosas, esas ideas, son “una locura”?
¿Y qué es la “locura”? Hacer una locura, estar “loco” no es ni más ni menos que estar en el lugar correcto. Sí, la etimología de la palabra “loco” (analizada por varias lenguas) no queda clara aun hoy en día, para ser breve diré que la RAE la reconoce en centenares de textos del siglo X y XI como “lugar o terreno”, además de su raíz latina “locus” que significa “lugar”.*
Por lo tanto cuando hablamos de hacer “locuras”, hace referencia a la batalla de hacer lo que de verdad sentimos, de no inhibir ese deseo de “estar locus”. Entonces, dejando a un lado el juicio de los otros, la próxima “Primera Vez” que pretendamos experimentar algo un poco loco debemos pensar que: Eso que hoy parece una Locura mañana podrá ser uno de los mejores recuerdos para atesorar. Solo hay que atreverse a estar loco.
