Los argentinos sabemos de todo acerca de todo,
Somos arrogantes, impulsivos, racistas y fanfarrones.
Allí radica la ironía y la dualidad,
Porque Argentina hay sólo una, pero donde sea que uno vaya,
Hay un argentino, o lo hubo, o habrá.
Somos ciudadanos del mundo.
La patria argentina: el mate, el asado, “la celeste y blanca” y el dulce de leche…
Esa patria se hace cuando la dejás. Argentina, la amás o la odiás.
Es una tierra que acoge al extranjero y persigue al que allí nace.
Es una relación pasional. Tenemos todo o no tenemos nada.
Cruzamos fronteras en busca de libertad y reconocimiento.
Desde San Martin y Belgrano hasta el Papa y Mirta Legrand,
Desde Borges y Cortazar hasta Juana Azurduy.
Permanente contradicción, Unitarios y Federales. Peronistas y Radicales.
El Tango y la Chacarera. Messi y Maradona.
Desde Ushuaia a la Quiaca y desde la Cordillera de los Andes al Río de la Plata.
Nación de genios incomprendidos e ignorantes adulados.
Ser argentino no es simplemente una nacionalidad; es un sentimiento.
¿Y acaso alguien entiende de sentimientos?


