Los expertos del tarot aseguran que no sólo depende de la habilidad del tarotista para que una lectura sea exitosa o verídica, sino que es igual de importante la vibración que presente el consultante. Si este se presenta en posición desafiante y cerrada, las energías no fluirán y no habrá respuestas. En cambio, si el consultante va en actitud de apertura, receptiva, la sesión cursará con naturalidad como una simple charla. La disposición las energías fluirán positivamente para una adivinación certera.
¿Y que es la adivinación?
Después de todo la adivinación, del latín addivinare, significa ad (hacia) y divinare, derivado de divinus (divino, inspirado) y a su vez de divus (dios). Podríamos decir que consiste en una aproximación hacia un conocimiento divino. Por lo tanto en una lectura de Tarot hablaríamos de realizar una aproximación o adjudicar significado a los hechos actuales o posibles porvenires, por medio de la intuición y percepción del tarotista y utilizando los arquetipos de las cartas y la energía del consultante.
Gran parte de las personas cuando acuden al tarot es porque necesitan confirmar algo. Buscan una aprobación mística; corroborar si van por el camino correcto o no; aunque acuden ya sabiendo (a nivel inconsciente) que hay algo que los lleva a una situación y deben tomar una decisión. Algunos inclusive, han pasado previamente por el médico, el terapeuta, el abogado, y más.

Pocos son los sorprendidos ante las respuestas de las tiradas, porque ya dentro de sí conocen la situación y van a la lectura enfocados en ello, aunque a nivel consciente, o sea del “ego”, la niegan. Por poner un ejemplo: una persona acude porque tiene una sospecha, o se le presenta una oportunidad, ¿Qué hacer?, ¿Esto o aquello? En la tirada se reflejarán las alternativas presentes y brindará una interpretación que le ayude a decidir. El Tarot no predice el futuro ni direcciona a la persona.
El Tarot es una manera de conocer y entrar al mundo de la adivinación o la cartomancia a través de una información que yace en el inconsciente de cada uno. Por lo tanto, el tarotista y el consultante serán la llave para que se obtenga un resultado. Las cartas como tal, son un instrumento que orienta el pensamiento a enfocarse en buscar soluciones para una realidad mirándola desde diferentes puntos de vista. Por eso se dice que las cartas no se equivocan, el que se equivoca es el intérprete.
No es el tarotista quien tiene la verdad absoluta. Es la persona que guía el acontecer de la tirada e interpreta cada carta. El consultante es el responsable de asumir las decisiones y saber qué hacer con cada mensaje que recibe.

¿Qué puede fallar en una tirada?
Una misma lectura el Tarot conecta el presente, el pasado y el futuro por lo tanto, lo que puede suceder son fallos en la interpretación por parte del tarotista debido al contexto de la situación. Incluso, hasta el estado emocional del consultante puede influir. Somos personas vulnerables a cometer errores; es por ese motivo que se debe prestar atención al estado de ánimo del consultante en ese momento, si está ansioso, preocupado, deprimido, muy expectante… para que vaya todo en armonía en el momento de la lectura debe haber un equilibrio de energías entre tarotista y consultante.
Hay casos que el consultante no está satisfecho con la tirada. En ese caso, probablemente el sujeto no se encuentra preparado para asimilar los contenidos que se encuentran en su inconsciente y por ende plasmó en las cartas. Por eso mismo no debe acomodarse la tirada a gusto del sujeto. El tarotista no debe juzgar, se limitará a dejar un mensaje, un aprendizaje, así sea una mala noticia. Pues, el objetivo será invitar al consultante a luchar por superarlo.
El Tarot funciona, ni mas ni menos que como un afinador de pensamientos y emociones que activa la toma de decisiones.
