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DIARIO DE VIAJES

IRAN: caleidoscopio oculto de Medio Oriente

Diario de Viaje 2022 – IRAN -Parte 1

Siempre me ha fascinado la historia antigua: Egipto, Roma, Grecia… Pero en el colegio, la enseñanza suele detenerse ahí. Poco y nada se menciona sobre Oriente.

Los persas forjaron el primer y más grande imperio de la antigüedad entre los años 550 y 330 a.C. Conquistaron numerosos reinos y, si trasladamos su territorio al mapa actual, abarcaría Irán, Irak, parte de Egipto y Grecia, Afganistán, Pakistán, Armenia, Jordania, Turkmenistán, Turquía, Siria, Líbano, parte de la península arábiga y la India.

Más allá de su poder militar, los persas se distinguieron por su tolerancia religiosa y su capacidad para incorporar las costumbres de los pueblos conquistados. Fueron excelentes estrategas, logrando mantener un vasto y diverso imperio unido durante 200 años.

Hace años que me surgió el interés por conocer ese lugar, actual Irán. Finalmente, tras haber viajado alli 2 veces (un primer viaje de 3 semanas y el segundo de 4 semanas) puedo decir que: los Iranies, que NO son árabes sino en su mayoria persas (ademas de baluchis, kurdos, azerbayanos, turkomanos, etc.), aun hoy conservan las grandes virtudes que fundaron su imperio. Irán es un fascinante crisol étnico y cultural. Este factor hace que, al recorrer el país de norte a sur y de este a oeste, uno se sienta inmerso en un universo de contrastes, donde cada región ofrece una identidad propia, con paisajes, costumbres y tradiciones tan diversas que viajar por Irán es como atravesar múltiples mundos en un solo territorio.

“¿Por qué Irán? ¿No es peligroso?”

Los meses previos a mi viaje me cansé de escuchar esta pregunta. Al principio respondía con argumentos históricos, pero después de haber estado allí, mi respuesta cambió: lo mejor de Irán es su gente.

Más allá de sus imponentes construcciones y paisajes, e incluso de lugares que aún permanecen casi intactos al turismo masivo, la verdadera razón para visitar Irán es sumergirse en su cultura. La amabilidad de las personas, su hospitalidad, su sentido de la estética, su poesía, su música, su gastronomía… Irán no es solo un destino, es una experiencia.

¿Y la seguridad? Irán NO es peligroso. Lo único que puede resultar una amenaza son las motos que invaden las veredas o la experiencia de cruzar la calle, donde no hay semáforos que valgan. Pero, como todo, uno se acostumbra al segundo día

Un país de contrastes

Como ya mencione, la cultura y la geografía iraní son muy diversas. Se pueden visitar grandes ciudades como Teherán, Isfahán o Mashhad, recorrer el desierto y descubrir Yazd o Kermán, o maravillarse en Shiraz con las ruinas de Persépolis, antigua capital del imperio persa.

Si se baja hacia el Golfo Pérsico, se encuentran playas de aguas cristalinas comparables con las de Dubái (al fin y al cabo, está justo enfrente), además de la posibilidad de avistar delfines y explorar las impresionantes formaciones rocosas de la Isla de Hormoz, donde los colores parecen sacados de otro planeta.

Derribando mitos

Irán no es lo que muchos occidentales imaginan. Para empezar, no todas las mujeres usan chador o hijab. Como en cualquier otro país islámico, es común ver mujeres vistiendo estas prendas, pero desde la muerte de Mahsa Amini en 2022, cada vez más iraníes desafían esta imposición, especialmente en las grandes ciudades, donde es frecuente ver mujeres sin hijab como forma de protesta contra las restricciones impuestas por el régimen.

Tampoco es cierto que la policía arresta personas en cada esquina. Si bien en las grandes ciudades se percibe una mayor presencia policial, Irán es un país moderno, con universidades de prestigio y una juventud conectada con el mundo, que encuentra maneras de expresarse a pesar de las restricciones. Las calles están llenas de contrastes, y en ellas conviven la tradición y la resistencia, lo prohibido y lo permitido, en una sociedad mucho más compleja de lo que suele mostrarse desde afuera.

Un lazo inesperado con Argentina

Como mujer occidental viajando sola por Irán, en muchos momentos me sentí como en casa. Me sorprendió descubrir la afinidad que los iraníes sienten por la Argentina. .

No suelo repetir destinos de viaje, habiendo tantos otros lugares que aún quiero conocer. Sin embargo, Irán es un país que inevitablemente invita a regresar. Mis dos viajes allí marcaron mi vida de una manera profunda, y no precisamente porque en 2022 vi ganar a Argentina la final del Mundial de fútbol. Lo cual se convirtio en un factor sorpresa del viaje.

Hay lugares que se visitan y otros en los que, de algún modo, una parte de uno se queda para siempre. Para mi, Iran es uno de ellos. Aún hoy conservo verdaderos amigos, y los lazos que formé son difíciles de explicar, como esas conexiones mágicas que suceden sin razón aparente, pero que se sienten predestinadas. Tal vez por eso, nunca siento que realmente me haya despedido de Irán. Quién sabe, quizás el destino me lleve de regreso… una vez más.