Caminante solitario pero seguro,
defines tu camino con decisión.
Pocas veces volteas hacia atrás,
solo ante extrema necesidad.
Para ti, cada paseo es una oportunidad.
Te seguirán los que te admiren y valoren,
los que disfruten tu compañía,
el silencio, el juego, el simple hecho de estar…
Acompañar: esa es tu esencia.
Eres especial, enigmático, atractivo, misterioso.
Merecer tu amistad requiere de una diaria tarea.
Cuando no estemos cerca,
te extrañaré y me extrañaras.
Sabré aceptar cuando te alejes sin explicación
porque aunque tu andar parezca desinteresado, tu lealtad es silenciosa.
No necesitás palabras ni promesas: regresas porque sabes dónde te esperan,
porque comprendés, como pocos, el valor de estar sin ser llamado.
Si te sabes ignorado, marcharás sin mirar atras.
Caminarás como lo haces por los tejados en la noche,
nuevamente marcando tu rumbo.
Eres, sin duda, el mejor compañero que podemos “encontrar”.
Eres Tú quien nos elige, nos enseñas lo que es el amor,
te vuelves imprescindible y…
Debemos estar preparados,
porque así como eliges cuándo llegar,
eliges también cuándo partiras.