Diario de Viaje 2023 – IRAQ Parte 2
Todo comenzó en Baghdad, cuando me encontraba visitando el Monumento a los Mártires, un sitio emblemático que honra a los caídos de la guerra entre Irak e Irán, con su estructura turquesa que parece flotar en el horizonte. Mientras sacaba algunas fotos, un grupo de hombres se me acercó con curiosidad, querían saber de dónde era y, como suele suceder, sacarse una foto conmigo. Entre uno de ellos vislumbro un chico joven: Jafar, de 16 años de edad.


Jafar no era uno más de aquel grupo. Cuando notó que había cierta barrera en la comunicación entre los hombres y yo, intervino hablando en inglés. El resto del grupo se “evaporó” en cuestión de minutos. Jafar se presentó con la típica cortesía local y mientras comenzaba a mostrarme fotos de Baghdad en su teléfono, me preguntaba porque había elegido ir a Iraq y acerca de la Argentina. Rápidamente me di cuenta de que el joven tenía buen ojo para la fotografía y con entusiasmo se ofreció a mostrarme los mejores rincones del predio para hacer una toma impresionante del monumento. También visitamos la galería que alberga los antiguos decretos de Saddam Hussein, un lugar con una atmósfera tan cargada de historia que parecía tangible.



Al finalizar el recorrido, Jafar me propuso pasar el resto de la tarde juntos para mostrarme otros rincones fascinantes de Baghdad. Acepté sin dudar. Más tarde, se unió una amiga suya que había sido su profesora de inglés, y los tres compartimos una tarde inolvidable explorando la ciudad. Al caer la tarde, y sabiendo que al día siguiente partiría hacia el Kurdistán iraquí, me despedí de Jafar. Sin embargo, mantuvimos contacto y acordamos volver a vernos cuando me dirigiera hacia el sur del país.
Pasé unos diez días explorando el norte, y, tal como habíamos quedado, cuando comencé mi trayecto hacia el sur, específicamente a la ciudad de Karbala (a unos 50 km al sur de Baghdad), le envié un mensaje a Jafar. Mi idea era visitar los Mausoleos de los Imanes Abbas y Hossein el primer día (dos de los lugares más sagrados para el islam chií), y al día siguiente encontrarme con Jafar en el centro de Karbala para intentar llegar a la Fortaleza de Ukhaidir, que se alza a unos 50 km al oeste del país.
El día acordado, me encontré con Jafar y nos dirigimos al garage de taxis para negociar con un chofer el precio por llevarnos a Ukhaidir, esperarnos una hora, y traernos de vuelta a Karbala. Esta vez, las negociaciones fueron más sencillas, ya que Jafar actuaba de traductor. Aun así, el taxista, notando que estaba ante una extranjera occidental que no hablaba árabe y acompañada por un adolescente iraquí, parecía vernos como el blanco ideal para “inflar precios”. Sin embargo, tras haber recorrido la mitad del país, ya no era mi primer rodeo: conocía los precios promedio y sabía cómo regatear. El chofer discutía con Jafar, quien me daba la versión reducida de la charla, y cuando por fin llegamos a un acuerdo, nos subimos al coche y emprendimos el viaje, con la sensación de haber superado otra pequeña batalla en la guerra del turismo por Iraq.



Durante el trayecto, el chofer, más relajado tras haber asegurado su tarifa, empezó a charlar con Jafar en árabe. Aunque no entendía ni una palabra, podía notar por sus gestos que el tema de conversación no era otro que nosotros: la extranjera curiosa y el joven que la acompañaba y porque íbamos al medio de la nada tan solo para ver una antigua construcción. Jafar, me traducía algunas partes, omitiendo lo que yo imaginaba eran bromas de hombres. Nos reímos entre gestos y frases sueltas, recordándome nuevamente que, en estas tierras, la sonrisa es el verdadero idioma universal.
El camino se volvía cada vez más desértico, solo veíamos camiones que iban y venían de la frontera con Jordania, porque más allá ya no hay ciudades en esa zona de Iraq. En un momento, paramos en un puesto militar (checkpoint), donde nos pidieron los documentos. Jafar conversó con el militar, quien le explicó que, por razones de seguridad, nos acompañaría un oficial. Y así fue como, ¡sorpresa! Otro hombre se subió al coche. Ya empezaba a parecer una comitiva oficial…


Después de unos minutos, apareció en el horizonte la imponente fortaleza de Ukhaidir. Tanto Jafar como yo sacamos nuestros teléfonos y comenzamos a grabar un video mientras nos acercábamos a la entrada. Al pasar por la boletería, un hombre que claramente trabajaba allí nos ofreció guiarnos. Agradecimos educadamente y dijimos que no, pero de alguna manera, el oficial del checkpoint, el hombre de la boletería y el chofer empezaron a seguirnos, ¡como si fuéramos dos celebridades de Hollywood! No todos los días llega una turista occidental con un joven iraquí de Baghdad a un lugar tan remoto… claramente éramos el evento del día, si no del mes.
La fortaleza de Ukhaidir, construida en el siglo VIII durante la época del califato abasí, es una construcción de piedra que se alza en medio del desierto. Sus muros, de casi 17 metros de altura, forman un conjunto cuadrangular con torres en cada esquina, protegiendo un castillo en su interior. Caminamos por sus amplios patios, por pasillos de piedra desgastada y subimos a las recámaras superiores, desde donde se tiene una vista majestuosa del patio central, lugar que ha sido testigo de reuniones militares y caravanas comerciales.



Con Jafar, encontramos en Ukhaidir el escenario perfecto para capturar imágenes dignas de una película épica. Al ser los únicos visitantes, recorrimos la fortaleza en total calma, inmersos en su atmósfera, y en una hora nos reencontramos con nuestro chofer, que ya nos esperaba en el coche para emprender el regreso.




Durante el trayecto el conductor le preguntó a Jafar si habíamos disfrutado de la visita y nos ofreció detenernos en el Lago Razzazah para tomar unas fotos rápidas. Aceptamos la propuesta y, tras una breve parada de diez minutos, continuamos nuestro camino de vuelta a Karbala.
De regreso en la ciudad, Jafar decidió pasar por el Mausoleo del Imán Hossein, mientras yo emprendí mi viaje de retorno a Al-Musayyib, donde me estaba hospedando. Fue un día maravilloso, una de esas jornadas donde la aventura se mezcla con la compañía de un nuevo amigo, creando recuerdos que guardo profundamente.







